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Cinco consejos para prevenir la leishmaniosis

Leishmaniosis prevención

La leishmaniosis es una enfermedad infecciosa grave que se transmite por la picadura del flebótomo, un insecto de aspecto parecido al mosquito. La mejor forma de prevención es el uso de repelentes que eviten la picadura del flebotomo, especialmente activo con temperaturas elevadas (primavera-verano).

Se estima que la leishmaniosis afecta a alrededor del 15% de los perros de España. Se trata de una enfermedad endémica en nuestro país, especialmente en las zonas más cálidas (Andalucía, Comunidad Valenciana…), mientras que en otras regiones más frías y húmedas la leishmania se manifiesta sólo los meses en los que suben las temperaturas.

Estos son algunos de los síntomas de la leishmaniosis: alteraciones en el pelaje (pérdida de pelo alrededor de ojos, orejas y nariz), lesiones en la piel y en los ojos, problemas renales, decaimiento, lesiones articulares, problemas digestivos, hemorragia nasal, y crecimiento exagerado de las uñas…

Si observas alguno de estos síntomas en tu perro o en tu gato acude a tu veterinario.

La leishmaniosis no tiene cura. Su tratamiento está dirigido a controlar el daño que provoca el parásito en nuestra mascota, por lo que la prevención, adopta –si cabe aún más- un papel esencial.

Os damos algunas recomendaciones para prevenir la leishmania:

  • Evita los paseos nocturnos y al amanecer con tu mascota; son los los períodos del día en los que el flebótomo es más activo.
  • Emplea mosquiteras siempre que sea posible.
  • Evita que tu perro o gato duerma al aire libre.
  • Usa productos repelentes específicos para evitar la picadura del flebotomo en perros y gatos, tanto sobre el propio animal como sobre su entorno (cama, zona en la que descansa, etc.).
  • Sigue las revisiones veterinarias y el calendario de vacunación.

Contagio y prevención de la leishmaniosis

El contagio de la leishmaniosis se produce por la picadura del flebótomo, que previamente haya picado a un animal infectado. Frente a la creencia popular, la convivencia con un gato o perro infectado no puede producir el contagio si no existe la picadura. Se estima además que sólo 1 de cada 50 infectados llega a desarrollar la enfermedad.

A pesar de que nuestro gato o nuestro estén infectados por la leishmania, pueden no desarrollarla pero sí ser susceptibles de transmitirla (siempre que sean picados por el insecto).

En el mercado existe una amplia gama de soluciones repelentes para prevenir la picadura del flebótomo y con ella la leishmaniosis. Collares y pipetas antiparasitarias, spray y polvo para proteger la caseta, la manta o la cama de nuestra mascota y el entorno en el que habita.

En este sentido, es importante usar productos naturales, sin agentes químicos y respetuosos con la salud de toda la familia. Esencial si tenemos niños en casa.

Consulta nuestro artículo sobre verdades y mentiras en torno a la leishmaniosis.

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