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Erliquiosis canina y felina

erliquiosis

La Erliquia (Erlichia canis) es una bacteria intracelular que produce la Erliquiosis, una enfermedad transmitida por las garrapatas que afecta tanto a perros como a gatos.

El periodo de incubación de la Erlichia o Erliquiosis canina y felina oscila entre los 8 y los 20 días. Inicialmente los síntomas son bastante inespecíficos. Algunos de ellos son: fiebre, inapetencia, pérdida de peso, dificultad para respirar, sangrado nasal, problemas oculares, problemas nerviosos, alteraciones en la coagulación con la aparición de hematomas y cojeras, entre otros.

La enfermedad es claramente estacional y tiene mayor presencia de mayo a septiembre, los meses en los que las garrapatas, transmisoras de la bacteria, están más activas por la subida de las temperaturas.

Dado que no existe una vacuna frente a la Erliquia, la mejor forma de prevenir la Ehrlichiosis es evitar las picaduras de garrapatas a perros y gatos. Para ello usaremos antiparasitarios que actúen como repelentes. Puedes optar por pipetas, collares antiparasitarios y/o polvos y spray repelentes para reforzar la protección antes de las salidas al exterior.

En Disane contamos con un amplio catálogo de soluciones antiparasitarias naturales, que al no contener químicos tóxicos, pueden usarse tanto en cachorros como en hembras gestantes y perros con alergias.

Además de prevenir la picadura, si esta se llegara a producir es importante que eliminemos la garrapata lo antes posible. Para ello es muy importante revisar bien a nuestra mascota después de las salidas al exterior.

Puedes ampliar la información sobre cómo extraer las garrapatas en este artículo.

Erliquiosis canina

El diagnóstico precoz es esencial frente a la Erliquiosis. Cuanto antes se detecte la enfermedad y se inicie el tratamiento más probabilidades habrá de curación y menos complicaciones aparecerán.

El diagnóstico es relativamente sencillo, pese a que no existe una técnica diagnóstica fiable al 100%. Se hace a partir de la observación de los síntomas, el anális de sangre (en el que se observen datos bajos de plaquetas y de glóbulos rojos) y técnicas específicas para la detección de la Erliquia.

El tratamiento de la Erliquia se suele hacer con antibióticos del grupo de las tetraciclinas. Aunque siempre será el veterinario el encargado de prescribir el tratamiento más adecuado para nuestro perro.

La Erliquiosis canina puede dividirse en tres formas clínicas de desarrollo.

Fase aguda

Suele ser una fase leve en la que el perro tiene poco apetito y está apático. Puede presentar una inflamación de los ganglios linfáticos, así como fiebre.

Fase subclínica

Necesita una incubación previa. El perro no muestra síntomas. Desde esta fase nuestra mascota puede superar la enfermedad o que esta evoluciona hacia una fase crónica.

Fase crónica

El perro vuelve a enfermar. La bacteria Erlichia llega al torrente sanguíneo y desde allí puede llegar a diferentes órganos, como hígado, bazo, pulmón…etc. Es la fase que puede resultar de mayor gravedad ya que supone que el diagnóstico no se ha hecho a tiempo.

Erliquiosis felina

La Erliquiosis felina tiene una incidencia notablemente inferior a la canina. Detrás de esto parecen estar la mayor capacidad del sistema inmunitario de los gatos para el control de la enfermedad y sus hábitos de vida (muchos en domicilios y sin contacto con el exterior) y de acicalamiento.

En cualquier caso, se recomienda igualemente el uso de antiparasitarios para prevenir la picadura de la garrapata y con ella la transmisión de la enfermedad a nuestro gato.

En el caso de los gatos que viven en pisos, es aún más recomendable optar por antiparásitos naturales ya que también son más seguros e hipoalergénicos para las personas con las que conviven en un espacio cerrado.

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