Toxoplasmosis, embarazo y gatos. Medidas para prevenir la toxoplasmosis.

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La toxoplasmosis es una enfermedad que, salvo en el embarazo, no suele entrañar riesgos para la salud. Si estás embarazada, no has pasado la enfermedad y tienes un gato en casa, solo tendrás que adoptar una serie de medidas para prevenirla.

Una cosa hay que tener muy presente: el hecho de estar embarazada no significa que no podamos estar en contacto con los gatos. Con unas sencillas medidas higiénicas el riesgo de contraer la enfermedad desaparece.

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa producida por un parásito llamado Toxoplasma gondii. Una vez que se produce la infección nuestro cuerpo empieza a generar anticuerpos, lo que que hace que seamos inmunes a una nueva infección.

Es por esto que se comprueba mediante un análisis de sangre si las embarazadas han pasado la enfermedad para tomar precauciones caso de que no se haya contraído antes. También podemos hacer el análisis a nuestro gato, para descartar la presencia de la toxoplasmosis.

Síntomas y contagio al bebé

La enfermedad es asintomática en la mayoría de los casos y suele producirse al comer carne cruda o poco hecha y embutidos, por consumo de agua contaminada o al entrar en contacto con las heces de los gatos. Eso sí, sólo si el gato está infectado podrá transmitir la enfermedad.

Algunas personas presentan uno o varios de estos síntomas: inflamación de las glándulas, cansancio, dolores musculares, malestar y fiebre. Los síntomas pueden mantenerse durante un mes.

En el caso de que una embarazada contraiga la enfermedad, existe un 30% de posibilidades de que transmita la toxoplasmosis al feto (el porcentaje se incrementa cuando más avanzado está el embarazo).

Las consecuencias para el bebé serán mayores si la contrae en el primer trimestre. Puede provocar bajo peso al nacer, malformaciones, daños oculares o incluso un aborto.

Toxoplasmosis y gatos

El miedo a la toxoplasmoxis durante el embarazo provoca que muchos gatos domésticos sean abandonados. La mayoría de estos miedos son infundados, y no existe riesgo siempre que se sigan algunas pautas básicas de higiene.

Carmen Sala Salmerón, especialista en calidad de vida de las mujeres de la Clínica Gine-3 de Barcelona, informa: “Nuestros gatos solo se infectan de toxoplasmosis si comen carne contaminada poco cocinada o cruda; y, si llegaran a infectarse, pasadas las tres semanas serían inmunes, como nosotros, y ya no podrían contagiarnos”.

Además añade: “Tu gato casero, que no sale a la calle o al jardín, bien alimentado con pienso y comida enlatada, difícilmente te transmitirá la toxoplasmosis; más aún si recoges sus heces del arenero antes de que pasen 24 horas o, después de hacerlo, mejor con guantes, nos lavamos las manos con agua y jabón”.

Puedes ver el vídeo completo aquí.

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Consejos para prevenir la toxoplasmosis

  • Durante el embarazo es aconsejable que sea otra persona la que se encargue del arenero y que lo limpie a diario.
  • Si la mujer embarazada va a limpiar la arena del gato, debe usar guantes y lavarse las manos tras terminar.
  • Se recomienda evitar que el gato salga al exterior y alimentarlo con pienso o carne enlatada que esté cocida.
  • Lavar con agua y unas gotas de lejía frutas y verduras
  • Evitar la carne poco hecha y los embutidos curados durante el embarazo.
  • Limpiar de forma adecuada los utensilios de cocina que hay estado en contacto con la carne (tablas para cortar, cuchillos, bandejas, etc.)
  • Lavarse las manos con agua y jabón después de trabajar la tierra y usar guantes si dedicamos tiempo a la jardinería.

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